Es mi opinión.
Javier Alberto Gutiérrez Vidal
Por
primera vez en la historia de México, y no tanto por necesidad
democrática y clamor popular, sino más bien, atendiendo a los caprichos y
deseos dictatoriales del entonces presidente López Obrador, los
ciudadanos mexicanos estamos llamados a acudir este año a las urnas “a
elegir democráticamente” a Jueces, Magistrados y Ministros del Poder
Judicial de la Federación, además de Jueces y Magistrados locales.
En
la que seguramente será una de las páginas más tristes de la historia
de la nación, estaremos siendo testigos del desmantelamiento del Poder
Judicial, y con ello el final de un México con un gobierno con división y
equilibrio de poderes.
Desde hace meses, con una mayoría
legislativa arrebatada al estado de derecho, el ejecutivo de la nación
ya tiene el control del poder legislativo, con la reforma constitucional
que nos lleva a la “elección popular” del Poder Judicial, pone en
bandeja de plata al presidente de la república el control total de los
tres poderes de la unión.
En lo personal, me gusta ser testigo de
cambios y de “primeras veces”, pero en esta ocasión, me da vergüenza
testificar el final de la democracia y la división de poderes en México.
Con
el control de los tres poderes por parte del presidente, por lo pronto
Sheinbaum, el gobierno se vuelve amo y señor de bienes y vidas, no habrá
ley ni poder que lo impida.
Por lo pronto, el pasado día primero
de este abril, dieron inicio las campañas de los aspirantes a ocupar
algún espacio en el poder judicial, y no pudo ser más escandaloso. Las
imágenes absurdas, la carencia de propuestas, los videos simpáticos o
escandalosamente irrisorios, los candidatos con pasado delincuencial y
de corrupción, etcétera, han sido el tema de la semana.
Ahí
tenemos desde el abogado de la llamada Iglesia Luz del Mundo, que tiene a
su líder inmoral en la cárcel sentenciado por la práctica del abuso
sexual como actividad ordinaria, o varios representantes legales del
crimen organizado, otros abogados que ya han sido expulsados del Poder
Judicial por cometer actos de corrupción, ahí tenemos también a la
autollamada Dora la transformadora, o la que se proclama la ministra del
pueblo, o el que dice estar más preparado que un chicharrón, y uno que
aspira a ser el magistrado de los rokeros ofreciendo que con el todos
los rokeros tendrán lugar, entre otros muchos ejemplos de lo maltratada,
burlada y denigrada “democracia mexicana”.
Para vergüenzas no ganamos los mexicanos.
Además, dada la inexperiencia en elecciones de este tamaño, las limitaciones económicas con que en forma alevosa el ejecutivo ha limitado al Instituto Nacional Electoral (INE), las limitantes que tiene el INE para fiscalizar el origen y monto de los gastos de campaña, el descarado desacato del ejecutivo y legislativo a las reglas acordadas por el INE, las complicaciones que tendrán los ciudadanos para localizar las casillas que no estarán en donde siempre y serán muchas menos que en 2024, la falta de funcionarios en las casillas, y sobre todo, por el simple hecho de que el cómputo no se va a realizar en las casillas, la elección judicial será muy cuestionada.
Reconozco que por otro lado
están algunos mexicanos de bien que a pesar de que saben que se están
enfrentando a todo el régimen cuatroteista se han inscrito como
candidatos a algunos espacios en el poder judicial, mismos que no
contaran con la fuerza, el dinero y la movilización que desde el
gobierno y el crimen organizado le están dando a sus candidatos.
Ni
las formas, y menos el verdadero fondo de la elección me gustan, me
parece un engaño a la tradición constitucional de nuestro país, por ello
me ofende tan solo pensar en que eso podría salir bien para los
mexicanos.
Por ello sostengo que la elección judicial es un verdadero conflicto ético para los que nos consideramos demócratas.
Entonces, en un lado de la balanza tengo el no participar en las elecciones del primero de junio para no ser cómplice de un atraco a la constitución, pero en el otro lado, debo poner mi espíritu y convicción democrática.
Siempre,
a lo largo de más de 49 años, he impulsado la participación ciudadana
en todas y cada unas de las oportunidades que haya para hacerlo, creo
firmemente en que es a través del voto ciudadano como deben resolverse
los problemas de nuestro país, está en mi naturaleza, me considero un
ciudadano demócrata responsable.
Entonces, solo me queda discernir en dónde está el bien común y tomar una decisión …
Es
mi opinión, y sin dudarlo puedo afirmar, el bien común no está en la
realización de una elección sustentada en una ambición dictatorial de
apoderarse de los tres poderes de la unión, al contrario, ahí solo está
el mal para los mexicanos, pues con un Poder Judicial a modo se
permitiría a una camarilla de cuatroteros apoderarse de la vida y la
propiedad de todos nosotros.
Te invito a que, pensando en el bien
común, revises lo que realmente representa esta burla electoral y actúes
en consecuencia, yo no iré a votar y estaré denunciando cuanta trampa
vaya viendo en el camino a la elección y los días posteriores.
*El
autor es mexicalense, Licenciado en Derecho, Diputado Federal en la LVI
Legislatura, con experiencia en la función pública en los tres órdenes
de gobierno. Contacto: javiergutierrezv@hotmail.com
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